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Acerca de

Jorge es licenciado en psicología por la UAM (México), posee un diploma de posgrado en intervención conductual para personas con trastorno del espectro autista (TEA) por la UQAM y un microprograma de posgrado en psicoeducación por la UdeM. Obtuvo su licencia para ejercer en la Ordre des psychoéducateurs et psychoéducatrices du Québec (OPPQ) en 2021. Comprometido con el desarrollo profesional continuo, se asegura de mantener y actualizar sus habilidades de acuerdo con las mejores prácticas.

Con más de 20 años de experiencia, Jorge es un profesional apasionado especializado en la intervención y evaluación de niños con dificultades de adaptación relacionadas con el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el retraso global del desarrollo, los trastornos de conducta o la ansiedad. Su enfoque se basa en modelos teóricos reconocidos como la terapia sistémica, la terapia cognitivo-conductual, la terapia humanista y la teoría del apego. Estos marcos le permiten ofrecer intervenciones individualizadas adaptadas a las necesidades y características específicas de cada niño.

Gracias a sus experiencias en México, Suiza, Francia y Quebec, ha perfeccionado su enfoque y desarrollado una reconocida experiencia trabajando con niños y sus familias. Actualmente, combina su práctica privada con su labor en los servicios de primera línea dentro de la red pública de salud y servicios sociales, ofreciendo apoyo personalizado y compasivo a niños y sus familias.

Paralelamente, Jorge también comparte su experiencia con profesionales. Como formador, ha impartido cursos de capacitación en Canadá, Francia (FormaVision) y Suiza (Universidad de Friburgo). A través de estas actividades, contribuye a la difusión de buenas prácticas y al desarrollo de competencias en el ámbito de la intervención.

Su interés por trabajar con niños de 0 a 13 años se basa en una creencia respaldada por la evidencia: las intervenciones realizadas en las primeras etapas de la vida de un niño tienen más probabilidades de producir efectos positivos duraderos, disminuyendo el riesgo de dificultades futuras o reduciendo su gravedad.

¿Quiénes son los psicoeducadores?

Los psicoeducadores son profesionales especializados en la prevención e intervención de las dificultades de adaptación que pueden experimentar las personas (niños, adolescentes o adultos) y sus familias en los ámbitos conductual, socioemocional, físico, neurológico o ambiental. Ofrecen soluciones adaptadas a las necesidades individuales para resolver o prevenir conflictos.

Para lograrlo, los psicoeducadores utilizan la observación, la evaluación, el establecimiento de objetivos y las intervenciones concretas, individualizadas y grupales. Desarrollan un plan de intervención con objetivos realistas que permitirán al individuo mejorar sus habilidades de afrontamiento y afrontar mejor las dificultades.

Adaptación y desadaptación en psicoeducación

El concepto de adaptación varía según las perspectivas teóricas. Sin embargo, en general y como se acepta en el campo, la adaptación es la manera en que un individuo actúa para mantener el equilibrio en un entorno social cambiante. La adaptación es un concepto dinámico que subyace a todas las interacciones entre el individuo y su entorno social. Así, la inadaptación puede definirse como una "perturbación grave en la relación del individuo con su entorno, una perturbación que probablemente persista o empeore sin una intervención adecuada y, en última instancia, a pesar de dicha intervención" (Gendreau, 2001).

Evaluación en psicoeducación

En psicoeducación, la evaluación busca determinar el funcionamiento adaptativo del niño en relación con su entorno, así como identificar factores de riesgo y protección (personales, familiares y ambientales) que puedan aumentar o disminuir la probabilidad de desarrollar dificultades de adaptación. Para los psicoeducadores, el objetivo final del proceso de evaluación es implementar y monitorear un plan de intervención diseñado para restaurar o desarrollar las capacidades adaptativas del niño y promover su óptima adaptación en todos sus entornos (guardería, escuela, familia, comunidad, etc.). Los psicoeducadores deben utilizar un proceso de evaluación adaptado al contexto de la solicitud y al motivo de la derivación, considerando las características de cada niño y familia. Obtener el consentimiento libre e informado de los padres o del tutor legal del niño es esencial antes de iniciar un proceso de evaluación. Algunos psicoeducadores, de acuerdo con sus estándares profesionales (OPPQ, 2010), pueden ser requeridos para contribuir a un proceso de detección y diagnóstico. En ciertas condiciones, pueden elaborar informes de evaluación psicoeducativa, evaluaciones integrales y funcionales, y evaluaciones de riesgo de conductas problemáticas.

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